GLP

Qué es GLP y sus usos

El gas licuado (propano, butano y Autogas), también conocido como GLP, es una fuente de energía eficiente y sostenible, con un poder calorífico mucho más alto que los combustibles tradicionales, lo que significa que una llama de gas licuado produce mucho más calor que la de otras energías.

Su presencia en el mix energético, tanto en España como en Europa, contribuye a la protección de la salud humana y del medio ambiente, gracias a sus bajos índices contaminantes. Durante su combustión, el gas licuado genera un 36% menos de emisiones de CO2 que el carbón, un 15% menos que la gasolina y un 10% menos que el gasoil, por lo que está siendo reconocido como un gran aliado en la lucha contra el cambio climático . No supone un impacto dañino para el medio ambiente y, a diferencia de otras fuentes energéticas, no genera residuos.

El 65% del gas licuado se genera durante la extracción de gas natural y tan sólo un 35% se extrae del refinado de petróleo. Al ser un producto secundario natural, si no se utiliza, se pierde. El gas licuado, a diferencia de otros gases, no es un gas de efecto invernadero.

USOS

Autogas

Autogas es el GLP usado como carburante para vehículos a motor. Actualmente es el carburante alternativo más utilizado en el mundo, más de 25 millones de vehículos a Autogas. En Europa, lo usan 15 millones de vehículos y en España, más de 50.000.

Utilizable en motores de explosión de turismos, furgonetas, autobuses, carretillas elevadoras, karts, embarcaciones de recreo o cabezas tractoras.

En el mercado norteamericano el 85% de las carretillas elevadoras utilizan el gas licuado como carburante. En Europa, el 15% y en España, el 2%.

Los vehículos Autogas cuentan con el distintivo ECO de la DGT por sus casi nulas emisiones de óxidos de nitrógeno y partículas y reducidas de CO2, contribuyendo a la reducción de la contaminación urbana, el efecto invernadero y los niveles de ruido en las ciudades.

Hogar

El gas licuado -propano y butano – es una fuente energética ideal para el uso doméstico, no sólo por su potencia calorífica, sino también por su bajo coste y versatilidad.

El propano y el butano sirven como fuente de energía para calentadores, calefacción, cocinas, vitrocerámicas, neveras, lavadoras, secadoras, chimeneas, cortacéspedes, etc. También es la mejor energía para alimentar grandes equipos de producción de agua caliente, climatización y calefacción en urbanizaciones y complejos de apartamentos.

Comercio

El propano y el butano se utilizan tanto en la restauración como en hostelería, como fuente de energía para alimentar las cocinas, planchas o neveras de los restaurantes, bares, cafeterías, hoteles, etc. y puede ser fuente de suministro de los equipos de producción de agua caliente centralizada (por ejemplo, en balnearios).

Industria

El gas licuado es una energía limpia, económica y flexible que llega a cualquier parte de la geografía. Además, al distribuirse en distintos formatos (envases, depósitos o canalización), en el ámbito industrial el gas licuado se puede utilizar en cualquier aplicación térmica, donde su alto poder calorífico y la pureza y facilidad de control de la llama, lo hacen un combustible idóneo, como en la producción de cerámica, vidrio, perfiles de aluminio, fundición y soldadura de metales, desalinización de agua, fabricas de pan y bollería, etc.

Ocio

Gracias a su versatilidad, su bajo coste y a que es una fuente de energía limpia y segura, el gas licuado ha ganado un importante espacio como fuente energética de nuevos productos y aplicaciones destinados al ocio. Prueba de ello son las barbacoas, las estufas de terrazas y los hornillos y cocinas para camping o caravanas.

Además, por sus bajas emisiones de CO2 y de contaminantes, el gas licuado es considerado un combustible ideal para la propulsión de globos aerostáticos y de embarcaciones de ocio.

Mundo Rural

El gas licuado es la mejor energía para las áreas rurales y las zonas donde no llega la red de gas natural. Es una energía eficiente que alcanza cualquier rincón y que contribuye al desarrollo de la población rural de forma compatible con unas bajas emisiones de CO2 y con un aire limpio.

En la agricultura y en la ganadería se utiliza el gas licuado en todos aquellos procesos donde se precisa generar calor de forma controlada. Las aplicaciones más comunes en este sector se dan en secado de grano o tabaco, horticultura (invernaderos), en granjas avícolas, porcinas o cunícolas, dedicadas a la crianza de pollos, cerdos y conejos, así como para la quema de rastrojos y preparación del terreno para el cultivo.